Picando…

 

Recuerdos, la última colección de Pícalo, nos lleva en un viaje a nuestra niñez y a la infancia tradicional puertorriqueña. Los diseños y las fotografías en las t-shirts y las gorras nos transportan a sentir la madera pulida del trompo, a enrollar la cabulla, a soltar y a verlo dar volteretas perfectas. Nos lleva a escuchar las canicas sonando en los bolsillos llenos, a sentir el orgullo del triunfo. Nos lleva a las tardes en la calle del barrio o en la marquesina, jugando baloncesto en los canastos sofisticados de cajones de leche reciclados. Y también a visualizarnos felices, brincando y riéndonos a carcajadas jugando en la peregrina.

Esta colección, es una oda a la memoria y al juego. Es la oportunidad perfecta para regalarle a la nueva generación el derecho a jugar con recursos al alcance de todos y a las generaciones no tan jóvenes lo poderoso de jugar con el recuerdo.

Ya es el segundo año que le hacemos un pedido al corillo de Pícalo como parte de nuestras compras navideñas y en nuestro afán de apoyar el talento y los productos locales. Pero esta vez nos fuimos a Latte que Latte a conversar con su creador, Emilio Meléndez.

Les confieso que fue una de esas conversaciones con personas que sientes que conoces de antes, de otras vidas, de otros espacios. Conversar con Emilio fue refrescante.  Hablamos de muchas cosas sobre su línea de ropa urbana, hablamos de sus propósitos, de su proceso creativo y hasta de sus sueños.

De nuestra conversación, lo que se quedó en mi mente, resonando es que estamos listos para infiltrarnos, para apoderarnos y demostrar que estamos a otro nivel…

Pícalo nos regala diseños para picarnos la conciencia, ese es su propósito. Emilio nos cuenta que esta idea, surge de una clase que tomó al final de su bachillerato en sociología, donde aprendió que con tantas marcas nos convertimos en “billboards” ambulantes y de ahí nace…

Escuché eso de que somos unos billboards y me dije: No, espérate, yo quiero hacer mi línea, y que diga algo y que la gente se identifique. Y empecé con frases que a mi me daban bien duro. La más que  me gritó fue la de Martin Luther King que decía: Lo preocupante no es la perversidad de los malvados, si no la indiferencia de los buenos. Y desde ahí empecé a jugar con eso…

La identidad y el concepto de Pícalo están anclados en el refrán de que a cada Guaraguao le llega su Pitirre. Emilio nos cuenta, como ese refrán es perfecto para cumplir el propósito de su marca y de como una marca pequeña está tratando de meterse y como está logrando competir con marcas grandes. Pícalo, cuenta con una red de representantes, en diferentes puntos de la isla, a los que Emilio llama Pitirres. Su slogan es: Picando conciencias, pues en todas sus piezas hay un mensaje. Y ahí es donde vemos una gran evolución, desde la creación de la fórmula 100 x 35 ≠ 51 que ya se ha convertido en parte de la marca, hasta mensajes más sutiles como los presentados en esta nueva colección, que cumplen la misión de Pícalo de resaltar la identidad, con aspectos tan icónicos como el trompo, las canicas, los gallitos y la peregrina.

Pícalo existe desde el 2007, y desde entonces todas las experiencias de su creador lo han llevado a aprender y a entender que más que una línea de ropa, este es su propósito de vida. Su proceso creativo es autogestionado y autodidacta. Nos cuenta que siempre comienza escribiendo, y que es él mismo quien tira las fotos y crea los diseños. Mucho lo ha aprendido en tutoriales de You Tube. Constantemente le dicen de lo bien que se mueve en las redes sociales y Emilio se confieza:

Te soy bien honesto. Yo no he cogido una clase de redes sociales, la gente me dice que me muevo súper bien y quienes me enseñaron fueron mis estudiantes. Te estoy hablando de chamaquitos  de 14 y 15 años que de momento tenían 12,000 seguidores y les iba preguntando…

Como maestro de jóvenes con trastorno oposicional desafiante aprendió que no hay mayor gratificación que el “bonding” que logró con ellos, y servir de ejemplo, pues los estudiantes se identificaban con él y con la marca. A pesar de que después de un semestre dejándose crecer la barba, lo llamaron de Recursos Humanos y le dijeron que él no era un buen ejemplo para los estudiantes.

Fue un aprendizaje brutal. Me dije: yo creo que yo le llego más a los estudiantes haciendo esto que en la escuela.

El resultado: hoy, dos de los que eran sus estudiantes son Pitirres.

Emilio se ha convertido en un freak de la ropa urbana. Ha viajado para conocer como se mueve el mercado y asegura:

El talento que ahora mismo hay en Puerto Rico en marcas locales es absurdo y estamos al nivel de otros países. Y no lo digo por mi marca, lo digo por todas las marcas. Yo tuve la oportunidad de ir a New York y Chicago, yo fui a boutiques específicas y le decía a mi esposa: en unos años estamos aquí.

Pícalo es la primera línea de ropa urbana en asociarse a Hecho en Puerto Rico y cada vez reafirma que este es el momento para que la juventud se apodere.

He participado de espacios, donde me he dado cuenta de que ya es hora, de que nosotros los jóvenes, nos apoderemos de procesos que están liderados por personas que no están actualizadas. Tenemos mucho que ofrecer. Nosotros somos los que sabemos de esto.

Este es el momento de apoyar lo local. La gente lo está viendo, la gente lo está haciendo. Y no es apoyar a lo local por ser local, es porque estamos al nivel de cualquier otro país. Nos hemos fajado.

Emilio le agradece al Banco Gubernamental de Fomento y no porque lo ayudaron, sino porque le denegaron la ayuda.

Para mi fue perfecto. Así, no me tengo que seguir sus reglas, pero voy a exceder, yo puedo hacer lo que sea como una marca y como una línea de ropa.
Estos asuntos nos demuestran que no tienen visión. Con ellos todo es mucho más complicado…

Con todo esto que estamos hablando pienso en la cancion de Calle 13 que dice: Me infiltro en el sistema y exploto desde adentro…

Y de eso se trata… Estamos claros de que ya lo están logrando, el poder y el mercado alterno existe. Así como los sueños de crecimiento. Emilio sueña con El Nido. Que más que una tienda, se convertirá en el Centro de Distribución.

No quiero que se llame Pícalo, por que le quiero dar espacio a otros, así como me han ayudado a mi, quisiera darle la oportunidad a otros. Pero va a seguir conectado. Yo quiero que se llame El Nido. Que sea el nido, donde lleguen los Pitirres, pero darle espacio también a artistas que tengan necesidad de exposición y yo poder brindársela…

Y así con Latte en mano, con amigos que se acercaron, que saludaron y algunos que compraron, conversamos del Recuerdo, del poder, de infiltrarnos y de los sueños, para seguir picando…

Más de Pícalo en:

https://www.facebook.com/picalopr/

http://www.picalopuertorico.com/

https://www.instagram.com/picalo_pr/

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